La detección del primer caso de PPA el pasado noviembre desencadenó el cierre de fronteras por parte de diversos países al porcino español, provocando un desplome de los precios en el mercado. Las pérdidas más significativas se alcanzaron en enero y febrero, con hasta 33 euros por cada animal de engorde de cien kilos enviado a matadero.
Aunque la recuperación de precios se ha ido produciendo lentamente gracias a la reapertura de algunos mercados exportadores y la regionalización de ventas a países como China, la situación aún es insuficiente para el sector. Mercados clave como Japón aún permanecen cerrados. El sector español calcula unas pérdidas acumuladas de 913 millones de euros en los primeros seis meses de crisis, de las cuales más de 146 millones corresponden a Lleida.
Durante los meses de abril y mayo, las pérdidas se han reducido a unos 10 euros por animal sacrificado, a pesar de un ligero repunte de los costes de producción. La cotización actual en Mercolleida, pese a una mejora reciente, aún necesita una subida significativa para permitir la recuperación del sector.
Los datos de sacrificios y exportaciones interanuales de marzo se mantienen estables, con un ligero aumento de las exportaciones pero a precios inferiores. El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, destacó que la lucha contra la PPA ha requerido un desembolso de 72 millones de euros para frenar su expansión.




