Según datos de la memoria social del nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), la capital del Segrià ha visto cómo el número de pisos protegidos se ha reducido significativamente. Entre los años 2020 y 2023, solo se edificaron 79 viviendas de este tipo, una cifra ocho veces inferior a la media anual registrada durante la década del 2000 al 2009, que fue de 159 unidades.
La comparación con los años ochenta es aún más contundente, ya que entonces la media anual de construcción de viviendas protegidas era de 572. Este dato multiplica por 28 la cifra actual, evidenciando una reducción del 96,5% en la construcción de este tipo de vivienda en 40 años. Las 5.729 viviendas construidas en esa década representan más de la mitad (52,2%) del total de viviendas protegidas finalizadas hasta el 2023.
La mayoría de estas viviendas protegidas tienen más de tres décadas de antigüedad, lo que explica que a 31 de diciembre de 2023 solo 3.739 mantuvieran la calificación vigente. Esta cifra ha seguido disminuyendo, ya que cientos de viviendas han perdido esta condición durante el 2024 y el 2025. El Govern prorrogó provisionalmente la vigencia de 666 viviendas en Lleida ciudad que debían caducar en 2026, una medida aplicada también a otros municipios catalanes declarados zona de mercado residencial tensionado.
“"El negocio de una promoción no se hace a cinco meses, sino a dos años, por lo que necesitamos seguridad normativa, además de más facilidades en la financiación. Hacen falta ayudas públicas."
El documento del POUM también destaca la escasa presencia de pisos de promoción pública en la ciudad, con solo 108 finalizados entre 1990 y 2023. Esta situación hace que la construcción de viviendas sociales dependa en gran medida de las empresas privadas. Según la Asociación de Promotores en Lleida, la falta de ayudas públicas hace que estas promociones no sean rentables. Reclaman una política de vivienda adecuada y mayor estabilidad regulatoria para reactivar el sector.
El informe también revela que el precio de las viviendas de segunda mano se ha encarecido un 21,3% entre 2004 y 2024, superando el aumento del 20,6% en las viviendas nuevas. El precio medio de las viviendas nuevas en 2024 fue de 158.000 euros, mientras que el de las de segunda mano fue de 105.000 euros. En cuanto al alquiler, se encareció un 55% entre 2005 y 2023, con un precio medio de 742,7 euros para una muestra de pisos en febrero de 2025.




