Según la memoria social del nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), la media anual de pisos protegidos construidos en Lleida entre 2020 y 2023 apenas llega a la veintena, una cifra que representa solo el 3,5% de lo que se construía hace cuarenta años. Esta reducción es ocho veces inferior a la media de 159 unidades anuales registradas durante el período del 2000 al 2009, en pleno auge inmobiliario.
La mayoría de estas viviendas protegidas tienen más de tres décadas de antigüedad, lo que explica que a finales de 2023 solo 3.739 mantuvieran la calificación vigente. Esta cifra sigue disminuyendo, ya que cientos de viviendas han perdido o perderán esta condición en los años 2024 y 2025. El Govern prorrogó provisionalmente la vigencia de 666 de estos pisos en Lleida ciudad, al igual que en otros municipios catalanes declarados zona de mercado residencial tensionado.
El documento del POUM también destaca la rareza de los pisos de promoción pública en la ciudad, con solo 108 finalizados entre 1990 y 2023. Esta situación hace que la construcción de vivienda social dependa en gran medida de las empresas privadas.
“"El negocio de una promoción no se hace a cinco meses, sino a dos años, por lo que necesitamos seguridad normativa, además de más facilidades en la financiación. Hacen falta ayudas públicas."
El informe también revela que el precio de las viviendas de segunda mano en Lleida se ha encarecido un 21,3% entre 2004 y 2024, superando ligeramente el aumento del 20,6% en las viviendas nuevas. El precio medio de un piso de segunda mano en 2024 era de 105.000 euros, mientras que el de uno nuevo era de 158.000 euros. En cuanto al alquiler, se encareció un 55% entre 2005 y 2023, con un precio medio de 742,7 euros para una muestra de 52 pisos en febrero de 2025.




