La situación en las líneas de Rodalies en la zona de Lleida mejoró ligeramente, con menos demoras que el día anterior, aunque las líneas de la costa y la de Manresa todavía requieren transbordos en autobús entre Cervera y la capital del Bages, y entre Vinaixa y Sant Vicenç de Calders.
El problema más grave persiste en la alta velocidad. Más de una semana después del trágico accidente en Adamuz que costó la vida a 45 personas, los trenes AVE con parada en Lleida continúan acumulando retrasos de unos 60 minutos, y algunos incluso superan las dos horas.
A pesar de que Adif levantó la mayoría de las restricciones de velocidad impuestas inicialmente (solo quedan seis puntos limitados a 230 km/h), los maquinistas han optado por circular a la velocidad que consideran más segura. Esto evidencia una clara desconfianza entre el organismo público y sus trabajadores, lo que perjudica directamente a los usuarios.
Esta situación es un elemento más del descontrol en el que ha estado sumido el servicio ferroviario, poniendo de manifiesto que la red de Rodalies se encuentra en un estado peor de lo que ya parecía.
Esta crisis pone de manifiesto el mal estado de la red de Rodalies de Catalunya debido a años de falta de inversión. Ante el caos, la asunción de responsabilidades con el cese de solo dos cargos de Adif y Renfe se considera insuficiente. Como nota positiva, la Generalitat y el Gobierno central han acordado ampliar el presupuesto de inversión hasta 2030.




