La Diputación de Lleida defiende el catalán en la Franja con el apoyo de cinco grupos

Una moción aprobada con 23 votos a favor y 2 en contra reclama la protección de la lengua ante la falta de oficialidad en Aragón.

Imagen genérica de un edificio consistorial catalán con balcón y barandillas de hierro, bajo la luz cálida de la tarde.
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Imagen genérica de un edificio consistorial catalán con balcón y barandillas de hierro, bajo la luz cálida de la tarde.

La Diputación de Lleida ha aprobado una moción en defensa del catalán en la Franja de Ponent, con el apoyo de cinco grupos políticos y el voto en contra del PP.

La moción, presentada por Junts-Impulsem y secundada por ERC, el PSC, Unitat d’Aran y Pacte Local, obtuvo el apoyo de veintitrés diputados. Los dos representantes del PP votaron en contra. El texto aprobado expresa preocupación por la fragilidad jurídica del catalán en la Franja, agravada por la falta de oficialidad de la lengua en Aragón y por las políticas del gobierno autonómico.
Durante el debate, el diputado de Junts-Impulsem, Manel Solé, reivindicó la Declaración de Mequinenza de 1984 como un acuerdo fundamental para la enseñanza del catalán en la zona. Los grupos favorables alertaron del retroceso en el uso social de la lengua, especialmente entre los jóvenes, y subrayaron que la defensa del catalán es una obligación institucional para preservar un patrimonio cultural compartido.

La defensa de la lengua no era ningún ataque contra nadie, sino una obligación de las instituciones para preservar un patrimonio cultural compartido entre Aragón y Cataluña.

La vicepresidenta del Institut d’Estudis Ilerdencs y diputada de ERC, Estefania Rufach, destacó la cooperación de la institución con la Franja, mencionando colaboraciones con la Associació Cultural del Matarranya y la revista Temps de Franja, así como iniciativas como el Encuentro de Centros de Estudios de las Tierras de Lleida en Benavarri en 2025.
El PP, único partido en contra, calificó la moción de “oportunista”. El diputado Joan Simeón acusó a los impulsores de una visión “pesimista” y afirmó que en Fraga se hablaba “fragatí”, no catalán.