La situación actual del Lleida CF ha generado una fuerte división política en la Paeria. Mientras el ejecutivo local mantiene una línea de cautela, asegurando que sigue trabajando en la hoja de ruta establecida, los grupos de la oposición han criticado lo que consideran una actitud pasiva ante un momento crítico para la entidad deportiva.
Desde el gobierno municipal se ha querido poner en valor la reciente tramitación del convenio para el uso del Camp d'Esports. Según fuentes del ejecutivo, este acuerdo es una herramienta clave que refuerza la colaboración institucional entre el ayuntamiento y el club, desvinculándose de las críticas sobre una supuesta inacción.
“"La ciudad y los aficionados no merecen lo que está pasando y hay muchas preguntas sin respuesta."
Los grupos de la oposición, por su parte, han coincidido en señalar que el club es un elemento fundamental de la identidad y la historia de Lleida. Desde diferentes formaciones se ha exigido que el consistorio no se ponga de perfil, argumentando que la desaparición o el deterioro de la entidad perjudicaría gravemente la imagen y la marca de la ciudad.




