Un avance notable en el tratamiento de la depresión ha sido documentado por investigadores del CSIC y del Institut de Recerca de Sant Pau. Mediante el análisis de muestras de sangre de 22 pacientes, se ha observado cómo doce sesiones de psicoterapia han modificado moléculas cerebrales clave, reflejándose en la sangre.
Maria Portella, jefa del grupo de investigación de Salud Mental del Institut de Recerca de Sant Pau, ha calificado el hallazgo de "espectacular", destacando que "cada terapia hace algo concreto". La clave de este descubrimiento reside en la capacidad de la sangre para actuar como "espejo del cerebro", según Analia Bortolozzi, investigadora del CSIC. Esto permite observar la respuesta biológica de los cambios cerebrales en tiempo real mediante el análisis de microARN, moléculas que regulan la expresión génica.
El estudio comparó dos intervenciones psicológicas: la remediación cognitiva integral, enfocada en mejorar funciones como la atención y la memoria, y la psicoeducación, que busca concienciar al paciente sobre el trastorno. Los análisis sanguíneos revelaron respuestas diferentes para cada tipo de terapia.
Esta investigación abre la puerta a una "psiquiatría de precisión", permitiendo intervenciones terapéuticas más personalizadas. Además, la doctora Portella señala que estos cambios moleculares pueden mejorar el día a día de los pacientes y contribuir a la desestigmatización de las enfermedades mentales, al demostrar que existen funciones cerebrales que no operan correctamente.
Los investigadores prevén revalidar estos resultados con un mayor número de pacientes para poder trasladarlos, a largo plazo, a la práctica clínica habitual.




