El cierre más destacado es el de Calçats Espuña, ubicado en la avenida Doctor Fleming. Tras 75 años de actividad y tres generaciones familiares, la tienda ha bajado la persiana. Su responsable, Jordi Serra, recuerda que el negocio empezó en 1950 y destaca la transformación del sector.
“"Estoy satisfecho y orgulloso del trato personalizado que hemos dado; conocía a más del 90% de los clientes."
Esta ola de cierres también afecta a La Percha, en la calle Vallcalent. Su propietaria, Rosabel Trench, se jubila tras 52 años en el gremio. Trench lamenta la situación del comercio de proximidad frente a las grandes superficies.




