El Aplec del Caragol de Lleida bate récords de participación y resiste el calor extremo

La 45ª edición de la fiesta gastronómica atrae a 200.000 visitantes a pesar de las temperaturas superiores a 35 grados, colapsando temporalmente las comunicaciones móviles.

Imagen genérica de un festival gastronómico al aire libre con gente y puestos de comida.
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Imagen genérica de un festival gastronómico al aire libre con gente y puestos de comida.

La 45ª edición del Aplec del Caragol en Lleida ha cerrado con un rotundo éxito de participación, superando los 200.000 asistentes, y ha tenido que hacer frente a temperaturas superiores a los 35 grados, que colapsaron temporalmente las redes de telefonía móvil.

La ciudad de Lleida ha vivido un fin de semana intenso con la celebración de la 45ª edición del Aplec del Caragol, la fiesta gastronómica por excelencia. El evento ha batido récords tanto en participación, con una estimación de alrededor de 200.000 personas entre 'collistes' y visitantes, como en temperaturas, superando los 35 grados durante el viernes, el día más caluroso del año hasta entonces. Este calor veraniego, inusual para la época, fue motivo de comentario entre los asistentes, que buscaban constantemente la sombra.
La gran afluencia de público provocó incidencias en las comunicaciones. Según explicó el presidente de la Federació de Colles, Ferran Perdrix, desde la tarde del sábado hasta la madrugada del domingo, las antenas de telefonía móvil de la zona de los Camps Elisis colapsaron debido al alto volumen de uso, dejando sin servicio durante unas horas. A pesar de este inconveniente, la meteorología no mermó el entusiasmo de los participantes.
La jornada del domingo culminó con el tradicional desfile por el centro de la ciudad, con la participación de 124 'colles', tres más que el año anterior. Perdrix describió la rúa como "espectacular" y "una de las más participativas en años", formando una "serpiente de color" nunca vista antes. La fiesta se caracterizó por un "gran espíritu de convivencia" y una reducción de incidentes respecto a ediciones anteriores.
El hospital de campaña del recinto atendió a 120 personas, principalmente por cortes, quemaduras leves, alergias y picaduras de mosquito, una cifra significativamente inferior a la del año pasado. Solo tres personas requirieron traslado al Hospital Arnau de Lleida por torceduras, sin gravedad.
En cuanto a la movilidad, se señalaron aspectos a mejorar, como la insuficiencia de taxis en la ciudad, con esperas que podían alcanzar los 30 o 40 minutos. También hubo quejas porque los autobuses nocturnos gratuitos del año pasado fueran de pago en esta edición. Los hoteles colgaron el cartel de completo, y se observó una notable oferta de pisos turísticos a precios elevados.