La Paeria ha reconocido que los sistemas de 'foto-rojo', que sancionan saltarse un semáforo en rojo (infracción grave de 200 euros y 4 puntos), no pueden pasar la verificación periódica obligatoria. Estos dispositivos entraron en servicio en marzo de 2014 y en sus primeros años fueron muy efectivos, retirando un promedio de casi 80 puntos diarios.
No se puede realizar una verificación periódica, motivo por el cual los dispositivos de 'foto-rojo' han quedado sin capacidad sancionadora.
En contraste con la situación de los semáforos, el ayuntamiento asegura que los radares fijos de velocidad de la ciudad funcionan con normalidad y están sancionando. De los nueve radares fijos existentes, tres están operativos simultáneamente cada día de forma rotatoria, además de la presencia de un radar móvil de la Guardia Urbana.
La inactividad de las cámaras se refleja en los datos de la DGT, que muestran una caída drástica en la retirada de puntos por saltarse semáforos: 868 puntos en 2022 y solo 720 en 2023, muy lejos de las cifras iniciales. Las sanciones por exceso de velocidad varían, desde los 100 euros por superar el límite hasta 20 km/h, hasta multas más altas con retirada de puntos por infracciones más graves.
Esta no es la primera vez que los sistemas de vigilancia de Lleida sufren problemas. Las cámaras de videovigilancia del Eix Comercial y el Centro Histórico estuvieron inactivas entre 2016 y 2021 por falta de mantenimiento. Actualmente, el número de cámaras de vigilancia aumenta, con 63 instaladas en 2024 y la previsión de superar las 300 unidades en funcionamiento en 2027.




