Esta cifra supone un incremento del 19,1% respecto al ejercicio de 2024 y consolida a Lleida como la provincia catalana con mayor dinamismo en el sector. El mercado no alcanzaba estos niveles de actividad desde el año 2007, justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.
El grueso de la actividad se ha concentrado en la vivienda usada, que representa casi el 75% de las transacciones. Por el contrario, la obra nueva sigue teniendo un peso menor con 1.790 unidades vendidas. Asimismo, el 90,7% de los pisos adquiridos fueron de renta libre.
A pesar de los buenos resultados anuales, el mes de diciembre mostró signos de agotamiento con un descenso del 8,3% interanual. No obstante, el crecimiento acumulado en Lleida supera en cinco puntos a la media de Catalunya, donde se registraron 112.565 operaciones totales.




