A pesar del descenso global, la demarcación contabilizó cinco homicidios consumados, frente a los tres registrados en 2024. Entre los sucesos violentos destacan un parricidio en Els Alamús, un apuñalamiento en Tàrrega y el asesinato de un agente de los Mossos d'Esquadra en la ciudad de Lleida.
En la capital, la criminalidad descendió un 4%, destacando la fuerte caída de los robos con fuerza en domicilios, que se redujeron casi a la mitad. Por el contrario, el tráfico de drogas aumentó un 24,8% en toda la provincia, con 181 casos registrados por las fuerzas de seguridad.
Los delitos contra la libertad sexual también mostraron una tendencia a la baja, con un descenso del 5,2%. En el ámbito digital, la ciberdelincuencia se estabiliza con un ligero incremento del 2,1%, sumando más de 4.300 infracciones, principalmente estafas informáticas.




