Los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) revelan que las ventas de gasolina de 95, la más utilizada, crecieron un 19,54%, alcanzando las 77.439 toneladas, equivalentes a más de cien millones de litros. Los meses de mayor demanda fueron los de verano y diciembre, coincidiendo con las vacaciones navideñas, con compras que oscilaron entre las 7.241 y 7.771 toneladas en las estaciones de servicio.
En contraste, el gasóleo A, el carburante más consumido, fue el único que registró un ligero descenso del 1,15% en la provincia. Esta tendencia se explica, en parte, por la importante flota de camiones de las empresas de transporte leridanas, que mantienen un consumo estable, y por la disminución del parque automovilístico de vehículos diésel. La venta de turismos diésel sufrió un fuerte retroceso, con solo 30 unidades vendidas en el primer trimestre de 2026, un 75% menos que el año anterior. En total, en 2025 se comercializaron 300.627 toneladas de gasóleo A, unos 358 millones de litros.
En cuanto al gasóleo B, conocido como gasóleo agrario, los agricultores de Lleida incrementaron su consumo en más de un 10%, pasando de las 88.164 toneladas en 2024 a las 97.236 toneladas en 2025. Otros combustibles también mostraron variaciones: el gasóleo C o de calefacción aumentó un 14,33% (13.364 toneladas), la gasolina de 98 un 15,17% (3.856 toneladas), mientras que el fuelóleo BIA (ligero) disminuyó un 16,96% (553 toneladas). A nivel estatal, el consumo total de combustibles fue de 29,079 millones de toneladas, un 2,6% más que en 2024.




