Prueba piloto en Lleida mejora las condiciones de los trabajadores del campo ante el calor

Un estudio de ISGlobal en Bell-lloc, Sudanell y Artesa de Lleida prueba ropa especial y máquinas con ventilación para proteger a los trabajadores agrícolas de las olas de calor.

Trabajadores del campo en Lleida con ropa especial y máquinas con sombra y ventiladores para combatir el calor.
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Trabajadores del campo en Lleida con ropa especial y máquinas con sombra y ventiladores para combatir el calor.

Una prueba piloto en fincas de fruta del Segrià, en Bell-lloc d’Urgell, Sudanell y Artesa de Lleida, busca mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del campo ante el aumento de las temperaturas estivales.

Durante agosto, diversas explotaciones frutícolas de la comarca del Segrià participan en un estudio de ISGlobal para evaluar nuevas medidas contra el calor extremo. La iniciativa, que ya ha recibido reacciones "muy positivas" de los participantes, incluye la provisión de ropa de trabajo específica y la modificación de la maquinaria agrícola para crear espacios más frescos.
La investigación, liderada por Anna Brugulat, pone a prueba indumentaria ligera, de colores claros y tejidos transpirables, como camisetas de manga larga, pantalones adecuados y gorras con protección para el cuello. Además, se han instalado sombras móviles y ventiladores en las máquinas cosechadoras, junto con neveras para agua fresca, buscando mejorar el bienestar y el rendimiento de los trabajadores.
Eduard Estadella, representante de la empresa colaboradora en las modificaciones de maquinaria, destaca la importancia de los ventiladores y las zonas de sombra, mientras que Raquel Estany, de Arquitectura de Contacte, señala que estas mejoras reducen considerablemente la sensación térmica. También se han adaptado los horarios laborales, adelantando el inicio de la jornada a las cinco de la mañana para evitar las horas de máximo calor.
Los trabajadores han manifestado un notable incremento del bienestar y la comodidad, reduciendo la sudoración y mejorando el rendimiento. Mayoro Waya y Brahim Bouchikhi, trabajadores de la zona, valoran positivamente las medidas, destacando que trabajan en condiciones "perfectas" y agradecen el seguimiento corporal diario realizado por los investigadores.
Este proyecto refleja una creciente concienciación en el sector agrícola sobre los efectos del cambio climático. Miquel Úbeda, de la Cátedra Igualdad Sostenible de la UdL, subraya la preocupación del sector por la salud de los trabajadores y el impacto en la producción frutícola. La intención es replicar este estudio en Andalucía, en Almería y Huelva.
Salomó Torres, de Pagesos Solidaris, alerta que el calor se extiende de mayo a otoño, haciendo necesarias estas medidas para todos los trabajadores del campo. Manel Cònsola, uno de los agricultores participantes, confía en la mejora de la rentabilidad gracias a unas condiciones laborales más dignas bajo protección solar.