Este pequeño núcleo, que cuenta con menos de 200 habitantes, se encuentra situado a solo 35 minutos en coche de la capital del Segrià. Su gran reclamo es el embalse homónimo, un espacio protegido donde se pueden practicar actividades como el kayak o el senderismo.
Para los aficionados al deporte vertical, las paredes rocosas de la zona ofrecen numerosas vías de escalada. Asimismo, el municipio es un punto de referencia para la ornitología, permitiendo el avistamiento de especies como el águila pescadora.
El patrimonio histórico destaca con el castillo medieval del siglo IX. Su ubicación elevada ofrece una panorámica excepcional de la sierra de Mont Roig. Además, la zona conserva vestigios de un antiguo poblado ibérico y diversas ermitas románicas.
La gastronomía local es otro de los pilares de la visita. La coca de recapte, elaborada con hortalizas asadas, es el producto estrella, especialmente las tradicionales de Camarasa, municipio al que pertenece este núcleo.




