Este fenómeno geológico, ubicado en la sierra del Montsec, se ha convertido en un punto de interés para los amantes de la naturaleza. Las paredes verticales de piedra caliza surgieron debido al movimiento de las placas tectónicas, creando una barrera natural que emerge sobre las aguas del embalse de Canelles.
En la parte alta de esta formación se pueden encontrar restos históricos, como la ermita de Sant Vicenç de Finestres y las ruinas de un antiguo castillo medieval. El acceso a este lugar se puede realizar de diversas formas, adaptándose a diferentes niveles de exigencia física.
Para quienes prefieren la navegación, existen rutas en kayak o barco que salen desde el embarcadero de Corçà, en la comarca de la Noguera, o desde el Congost de Mont-rebei. Estas rutas permiten observar las paredes rocosas desde una perspectiva privilegiada sobre las aguas turquesas.
Los senderistas más experimentados pueden optar por una ruta a pie que comienza en el aparcamiento de la Masieta. El recorrido es exigente y atraviesa el congosto, el puente colgante del Seguer y las pasarelas de Montfalcó, con una duración aproximada de cuatro a cinco horas solo de ida.
Finalmente, existe la opción de llegar en vehículo privado. El acceso más directo se realiza por la carretera N-230, desviándose hacia el municipio de Estopiñán del Castillo, un trayecto que permite llegar a la zona en menos de una hora desde la capital leridana.




