La estrategia presentada tiene como finalidad principal que el ferrocarril se convierta en una opción más competitiva frente al vehículo privado. Para lograrlo, se propone una reestructuración del servicio basada en horarios regulares, una mayor frecuencia de paso y una coordinación más eficiente con la red de autobuses interurbanos.
Además de Lleida, el documento identifica otras infraestructuras clave como Sants, Sant Vicenç de Calders y Maçanet-Massanes, que serán potenciadas para facilitar los transbordos entre diferentes líneas. Estas mejoras se implementarán de forma progresiva durante la próxima década.
Para atender el incremento de demanda previsto, el plan contempla la adquisición de nuevos convoyes y la ampliación de la plantilla de personal. El objetivo final es elevar la cifra actual de 455.000 desplazamientos diarios hasta alcanzar el millón de viajes cada día en el año 2040, consolidando el tren como el eje vertebrador de la movilidad en el territorio.




