El partido, disputado el pasado Domingo de Pasión, era considerado vital para las aspiraciones del equipo de Jordi López, pero volvió a evidenciar las deficiencias que han marcado su temporada. A pesar de los cambios en el banquillo y la renovación de la plantilla durante el mercado de invierno, así como el regreso a su campo habitual, ninguna de estas medidas ha servido para revertir la dinámica negativa.
Con solo cuatro jornadas y doce puntos en juego, el Atlètic Lleida se encuentra en la antepenúltima posición, con el play-out prácticamente inalcanzable y la salvación directa aún más lejana. La situación es tan crítica que solo un milagro, consistente en cuatro victorias consecutivas, podría ofrecer una mínima esperanza, y esto sin depender exclusivamente de sus propios resultados.
Esta campaña ha sido decepcionante para un proyecto que inicialmente parecía prometedor, pero que no ha logrado conectar con la afición ni consolidar un relato deportivo convincente. La posible caída del Atlètic Lleida se sumaría a la del Lleida CF, convirtiendo esta temporada en una para olvidar para el fútbol leridano.
Los próximos partidos serán contra el Girona B (domingo, 12.30 horas), el Eivissa, el Barça Atlètic y el Andratx, en una serie de encuentros donde el equipo deberá buscar lo imposible.




