A principios de los años 80, la avenida ya contaba con casas y almacenes expropiados para la canalización del río Segre. En el verano de 1990, el desalojo de un edificio en la calle Gairoles provocó que más de un centenar de personas, la mayoría de etnia gitana, se instalaran en los inmuebles abandonados de Tarradellas, que eran insalubres y carecían de requisitos mínimos de habitabilidad.
Tras la ocupación, el Ayuntamiento de Lleida derribó las estructuras y habilitó un campamento provisional con módulos prefabricados. Este proceso permitió iniciar el traslado progresivo de todas las familias a pisos dignos, una tarea que se completó definitivamente en el año 1999.
La imagen de la zona cambió drásticamente a partir de 2006, cuando se iniciaron las obras de ampliación de los Camps Elisis hacia el río. Esta intervención incluyó la demolición de la valla del Palau de Vidre y culminó con la creación de un nuevo espacio público con un anfiteatro, un estanque, fuentes y juegos infantiles, conectándolo con la zona de la canalización.




