La queja, publicada originalmente en el diario Segre, señala que, a pesar de ser una instalación moderna, la nueva estación de autobuses de Lleida mantendrá el mismo modelo operativo que la anterior, permaneciendo cerrada durante las horas nocturnas.
Nos preguntamos de qué sirve una estación nueva si no cumple su función principal: proteger y dar servicio a las personas que la utilizan.
La usuaria denuncia que esta decisión obliga a las personas que deben tomar o esperar un autobús a altas horas de la noche a permanecer en la calle, expuestas a la intemperie, el frío y una “clara situación de inseguridad”, sin acceso a ningún servicio mínimo.
La ciudadana afirma que, tras haber viajado por todo el Estado, no ha encontrado otra capital de provincia donde la estación de autobuses deje a los usuarios desamparados fuera del edificio. Pide a los responsables políticos y gestores de la nueva estación que reconsideren los horarios para garantizar la apertura mientras haya servicios de autobuses en funcionamiento.




