La medida, que se extiende hasta que se resuelvan los problemas y retrasos acumulados, es vista por muchos pasajeros como “lo mínimo” que puede ofrecer la administración. Los viajeros recurrentes, como Amaia, consideran “vergonzoso usar un servicio que no funciona”, subrayando que la verdadera necesidad es la reparación del servicio.
“"Prefiero pagar y que los trenes lleguen puntuales."
Otro usuario, Vladímir, que viaja a menudo a Bell-lloc, explica que la gratuidad no soluciona el problema de fondo. A pesar de no haber solicitado aún el abono, se queja de que “Que sean gratuitos no soluciona nada, porque el tren llega tarde”.
Michael, estudiante de la UdL, también comparte esta visión. Explica que los días de caos en Rodalies le han llevado a quedarse fuera de algún tren por la impuntualidad. Aunque la gratuidad “algo compensa”, cree que no termina de arreglar la problemática estructural.
“"Todos debemos cooperar para llegar a nuestros destinos, no depender solo del Govern."




