Los premios, que congregaron 186 aceites a concurso, 53 más que el año anterior, confirmaron el aumento de la calidad y la diversidad del sector oleícola catalán. Aunque los productores del Pallars no lograron ninguno de los grandes premios, destacaron en varias categorías de pequeños productores y variedades autóctonas.
Dentro de la categoría de pequeños productores, el Oli del Boix de Cal Boix fue premiado en la sección de afrutado verde medio, mientras que el Cimma Massanell de Olea Drinks recibió un galardón por el afrutado maduro. Estos reconocimientos subrayan el trabajo realizado por las pequeñas empresas de la comarca.
Además, el Cimma Massanell y el Furro de Sodelplana fueron reconocidos en la categoría de aceites elaborados en proyectos de recuperación de variedades autóctonas. El jurado también otorgó una mención especial a la Asociación de Productores de Aceite del Pallars por su labor de promoción y apoyo al sector.
“"El aceite de oliva virgen extra es uno de los grandes tesoros gastronómicos del país y un alimento esencial en nuestra manera de entender la cocina y la salud."
El acto, presidido por el consejero Òscar Ordeig, se enmarca en el reconocimiento de Catalunya como Región Mundial de la Gastronomía. El proyecto culminará el próximo mes de febrero con la publicación de la Segunda Guía de los Mejores Aceites de Oliva Virgen Extra de Catalunya, que impulsará la promoción y comercialización del producto.




