A lo largo de estos cuatro meses, se han efectuado ocho análisis de arena y agua para garantizar la salubridad del espacio. Los resultados confirman que todos los parámetros se mantienen dentro de la legalidad, sin que se hayan detectado incidencias destacables durante el periodo.
Aunque la iniciativa contó con algunas protestas vecinales en su inicio, la ausencia de conflictos graves permite al municipio plantearse la reapertura del espacio. El objetivo es consolidar la oferta para la temporada 2026-2027.
La continuidad del proyecto depende ahora de un nuevo decreto de Alcaldía y de la validación por parte de la Generalitat, trámites que el consistorio ya está evaluando tras el cierre de esta fase experimental.




