Aunque desde Bruselas se rechaza frontalmente la posibilidad de modificar las leyes comunitarias vigentes, el ejecutivo asegura que existe margen de maniobra. La clave reside en la flexibilidad técnica que contemplan los textos, lo que permitiría adaptar la norma a la realidad de las cofradías.
Este conflicto alcanzó su punto álgido el pasado mes de enero, cuando la flota de Blanes decidió amarrar sus barcos en señal de protesta. Los pescadores denuncian que las exigencias digitales suponen una carga burocrática inasumible para el sector.
En otro orden de cosas, Tossa de Mar se prepara para su Rua de la Ressaca este sábado. Con 49 años de historia, el desfile contará con la participación récord de 1.600 personas y finalizará en el Pabellón Municipal con el tradicional Sambódromo.




