Los Servicios de Inspección municipales descubrieron la actividad ilegal a través de un anuncio en un portal inmobiliario que ofrecía el inmueble para alquileres de verano semanales.
Durante la inspección del inmueble, realizada conjuntamente con la Policía Administrativa, un huésped proporcionó información e imágenes de su reserva, que incluía una estancia de 14 noches por 1.000 euros. Las comprobaciones confirmaron la falta de licencia turística.
Esta comercialización sin habilitación correspondiente constituye una infracción grave según la Ley de turismo de Cataluña, acarreando la sanción económica establecida.
Como medida cautelar, se ha acordado precintar la puerta de la vivienda para evitar su uso continuado como alojamiento turístico.




