Esta situación impide llevar a cabo el trabajo de campo necesario para reconstruir los accesos al embalse, especialmente los puntos de entrada con kayak, y para verificar el recorrido de un testigo clave hasta la zona de la Font del Borni y la Rierica. La imposibilidad de realizar estas comprobaciones, consideradas imprescindibles para cerrar la investigación, mantiene el caso en un punto muerto sin un calendario definido para reanudar las actuaciones.
“"La situación es desesperante. Pediremos al juzgado que cierre la instrucción, ya que se ha alargado de manera excesiva."
El testigo, ya fallecido, había aportado información relevante para la causa, lo que subraya la necesidad de contrastar su relato. El caso, uno de los más complejos y mediáticos de los últimos años en Cataluña, continúa abierto después de casi una década desde los hechos.
El abogado del único investigado, Benet Salellas, ha expresado su frustración ante la situación y ha anunciado que solicitará al juzgado el cierre de la instrucción, argumentando que el proceso se ha prolongado de manera desproporcionada.




