La propuesta se fundamenta en el Shinrin-yoku, una técnica japonesa de inmersión forestal con beneficios probados para la salud cardiovascular y mental. Las cabañas, de 40 metros cuadrados, se integrarán en el paisaje forestal entre la Segarra y el Solsonès, elevándose ligeramente sobre el suelo para minimizar el impacto ambiental.
“"Nuestra idea es que esto sea un turismo íntimo y familiar. No buscamos nada masificado, sino un espacio de conexión con la naturaleza."
El proyecto está en fase de tramitación ante Urbanismo, pendiente de resolver ajustes técnicos sobre caminos y accesos. Una vez aprobada la licencia definitiva, se iniciará una construcción por fases que incluirá espacios para yoga y meditación, potenciando el atractivo de la zona conocida como la Toscana catalana.




