Éxito de La corona de espinas de Sagarra en el Kursaal, empañado por el uso de móviles

La aclamada obra, ambientada en la Solsona de 1793, agotó entradas en Manresa y fue ovacionada por la interpretación de Àngels Gonyalons.

Representación teatral de época con vestuarios tradicionales en un escenario oscuro, simbolizando un drama histórico.
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Representación teatral de época con vestuarios tradicionales en un escenario oscuro, simbolizando un drama histórico.

La exitosa puesta en escena de la obra La corona de espinas de Josep Mª de Sagarra, dirigida por Xavier Albertí, llenó el Teatro Kursaal de Manresa durante el fin de semana, destacando la actuación de Àngels Gonyalons.

La adaptación teatral de La corona de espinas, escrita por Josep Mª de Sagarra y dirigida por Xavier Albertí, ha sido un éxito de público en el Teatro Kursaal de Manresa. La obra, ambientada en la Solsona de 1793, explora la hipocresía social y los intereses creados en el contexto del antiguo régimen y la emergencia de las ideas de la Revolución Francesa. El reparto incluye actores destacados como Manel Barceló, Abel Folk, Oriol Genís y la elogiada Àngels Gonyalons.
La trama se centra en el Señor de Bellpuig (interpretado por Abel Folk), quien busca un matrimonio de conveniencia para su sobrino, Eudald (Jan D. Casablancas), para salvar su ruina económica. Eudald, que regresa de Francia con ideas de transformación, simboliza el nuevo estamento social. En contraposición, el personaje de Marta, la mayordoma interpretada por Àngels Gonyalons, se convierte en la voz de la sabiduría y la experiencia, rompiendo su silencio para reivindicar la humanidad frente a las convenciones sociales.

Convivir es no invadir el espacio del otro para hacer más amplio el propio. Porque ir al teatro y estar más pendientes de los aparatos... debe compensarse con los vigorosos aplausos.

A pesar del éxito artístico, la crítica señala que los teléfonos móviles volvieron a arruinar escenas cruciales del montaje, una situación que se ha repetido en otras funciones recientes en el Kursaal. Esta falta de respeto o adicción fue especialmente evidente durante las escenas más inoportunas, con mensajería instantánea y llamadas sonando. La última función de la obra se celebró el lunes 26 de enero a las 18 h, con entradas agotadas en platea, pero con disponibilidad en el anfiteatro.