Alerta de colapso ferroviario en Tarragona con el Corredor Mediterráneo

Un estudio prevé saturación y pérdida de competitividad para la línea entre Tarragona y Sant Vicenç de Calders.

Imagen genérica de vías de tren convergiendo hacia una zona industrial.
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Imagen genérica de vías de tren convergiendo hacia una zona industrial.

La Plataforma Mercaderies per l'Interior advierte de un posible colapso en la red ferroviaria de Tarragona cuando entre en funcionamiento el Corredor Mediterráneo, estimado para 2027.

Un estudio impulsado por la Plataforma Mercaderies per l'Interior señala que el tramo ferroviario entre Tarragona y Sant Vicenç de Calders sufrirá un "colapso" con la implementación del Corredor Mediterráneo, prevista para 2027. El ingeniero responsable del informe, Efraín Larrea, describe la situación actual como de "precolapso" y "saturación", y anticipa "tensión" entre el transporte de pasajeros y mercancías una vez se añada el tercer hilo.
El informe también alerta de que las empresas de la zona podrían "perder competitividad" e incluso considerar su marcha de Tarragona por dificultades en la llegada de materias primas y la expedición de mercancías. En 2023, la línea ya operaba al 85% de su capacidad, con 170 trenes diarios entre pasajeros y mercancías.
La empresa Mcrit, autora del estudio, estima que actualmente el transporte ferroviario de mercancías en Tarragona representa entre el 3% y el 4%, una cifra que podría ascender al 10% en 2030 con el tercer hilo operativo. Con el Corredor Mediterráneo, se prevé un aumento a 251 trenes diarios en este tramo, alcanzando el 126% de la ocupación prevista de la red.
Como alternativa para evitar la saturación, Mercaderies per l'Interior propone desviar los trenes de mercancías hacia una línea que conecte el nudo de Vila-seca con Valls, y posteriormente utilizar el trazado de alta velocidad desde Camp de Tarragona hasta Roda de Berà. El estudio considera esta opción "rentable", con un retorno de la inversión en cinco años, y advierte que sin este desvío, la red "colapsará".
Larrea prevé un incremento de los retrasos, cancelaciones de trenes y la necesidad de trasladar pasajeros por carretera. También señala que la falta de garantías para el transporte ferroviario de mercancías podría hacer que las empresas vuelvan a utilizar camiones, dificultando el regreso al tren una vez perdida la confianza.