Los trabajos, que comenzaron a finales de abril, ya dejan entrever el recorrido del nuevo sendero. Según fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Tarragona, la previsión es que esté finalizado el próximo mes de septiembre. La pista, de unos 700 metros de longitud, ya está definida en su totalidad.
Desde la entrada de la playa de Arrabassada, el camino discurre paralelo al vial de acceso para vehículos al complejo del preventorio. Posteriormente, se adentra hacia la zona de los antiguos edificios, bordeando las instalaciones hasta llegar cerca de la vía del tren, donde conectará con el paseo marítimo de la Savinosa. Esta conexión es una de las actuaciones pendientes para la recta final de las obras.
Una modificación del proyecto acordada a finales de febrero cambió sustancialmente el trazado, alejándolo de la primera línea de costa para acercarlo a los edificios. Estos cambios, sin embargo, no han convencido a las entidades ecologistas. En una visita reciente a las obras, el portavoz de SOS Costa i Camp de Tarragona, Lluís Estamariu, expresó su preocupación por el futuro camino.
“"Seguimos constatando que no entendemos la anchura de 4,4 metros, cuando en otros caminos de la costa se han hecho senderos más integrados, como es el caso del que discurre entre L’Ametlla de Mar y L’Ampolla."
Estamariu lamenta el "impacto visual" de la nueva infraestructura, especialmente desde la entrada de Arrabassada, donde la Diputación de Tarragona mantiene el acceso al preventorio a pocos metros del nuevo camino. "Es un impacto muy grande, porque por allí pasará de todo. Dicen que lo necesitan para los vehículos de emergencias", añadió, reconociendo que "esta batalla la hemos perdido".
A pesar de la reducción de la anchura de cinco a 4,4 metros, el colectivo ecologista considera el camino "desmesurado", ya que su petición inicial era de unos tres metros. La justificación para mantener las dimensiones actuales fue un informe de seguridad que obligaba a garantizar el paso de vehículos de emergencia. No obstante, sí se pudieron introducir modificaciones en el recorrido, alejando el sendero de algunas zonas con vegetación protegida.
Estas modificaciones permitirán ampliar la superficie de los terrenos que se abrirán al público una vez finalicen las obras, previstas para otoño. Se liberarán unos 26.000 metros cuadrados, lo que permitirá que varias generaciones de tarraconenses puedan acceder por primera vez a este espacio privilegiado. Se podrán conocer especies vegetales protegidas, como el limonium, y restos históricos de la Guerra Civil.
La nueva valla, que tendrá 1,80 metros de altura, mantendrá inaccesible la zona de los edificios, que esperan un proyecto de recuperación desde que están en desuso desde los años sesenta. También se instalará nuevo mobiliario urbano e iluminación.
Las entidades ecologistas también piden que el camino de ronda, que será de zahorra compactada con mortero, sea exclusivamente para peatones para evitar problemas de convivencia con ciclistas. Esta petición se dirige al Ayuntamiento de Tarragona, que recibirá la concesión y se encargará del mantenimiento una vez acabada la obra. La actuación global, con una inversión de casi un millón de euros, ha sido financiada por la Diputación de Tarragona, el Gobierno central y la administración local.
Durante las obras, el antiguo camino de ronda que enlazaba las playas por la parte de las rocas se mantendrá cerrado. La empresa adjudicataria, Seranco SAU, avanza a buen ritmo y podría incluso acortar los seis meses de duración prevista.




