La infraestructura, distribuida estratégicamente entre las zonas industriales y los núcleos urbanos, está diseñada para identificar sustancias peligrosas como el óxido de etileno, el sulfuro de hidrógeno, el dióxido de azufre, el cloro y el amoníaco. Estos sensores son clave para prevenir accidentes con potencial de generar nubes tóxicas que puedan afectar al exterior de las empresas.
Los municipios que integran esta nueva capa de seguridad son Constantí, el Morell, els Pallaresos, Perafort, la Pobla de Mafumet, Tarragona, Vila-seca, la Canonja y Reus. Su ubicación permite una respuesta rápida ante cualquier anomalía detectada.
Esta iniciativa se enmarca en la revisión del plan especial de emergencias exteriores del sector químico de Tarragona, llevada a cabo por la comisión de protección civil de la Generalitat. La red de sensores se complementa con el sistema de alertas móviles Es-Alert, que permitirá enviar avisos geolocalizados a los ciudadanos.
El Centro de Coordinación Operativa de Catalunya (CECAT) será el encargado de activar el sistema Es-Alert. Esta herramienta se añade a los mecanismos de prevención ya existentes, como la red de 121 sirenas de riesgo químico operativas en Catalunya y los avisos específicos para zonas vulnerables definidos en los planes de protección civil municipales.




