El Departament d'Educació justifica este ajuste para evitar la segregación y adaptarse a la bajada demográfica. Sin embargo, la medida ha provocado un profundo malestar en las AFAs y direcciones, que critican que centros concertados cercanos mantengan toda su oferta mientras la pública pierde peso en el mapa escolar de la ciudad.
“"El AFA no ha solicitado el cierre de una línea. Lamentamos que la solicitud de espacios se haya instrumentalizado para justificar esta decisión."
Junto al cierre de líneas, la nueva planificación reduce las ratios en la escuela pública de Tarragona, situándolas entre 17 y 19 alumnos por aula, mientras la concertada seguirá ofreciendo 20 plazas. Este agravio comparativo, sumado a los cambios de zonificación, ha puesto en alerta a la comunidad educativa local.




