El Museu d'Art Modern de Tarragona se trasladará al Palau de la Diputació

La compra de la Colección Forvm impulsa un cambio de ubicación para convertir el museo en un equipamiento cultural de referencia nacional.

Imagen genérica de un edificio histórico con arquitectura mediterránea.
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Imagen genérica de un edificio histórico con arquitectura mediterránea.

La adquisición de la Colección Forvm, con obras de nivel internacional, ha sido el detonante para plantear el traslado del Museu d’Art Modern de Tarragona al Palau de la Diputació.

La compra de la Colección Forvm, que incluye fotografías de máximo nivel internacional, ha impulsado el proyecto para trasladar el Museu d’Art Modern (MAMT) de Tarragona. El objetivo es cambiar su ubicación actual en la calle Santa Anna, en la Part Alta, por el Palau de la Diputació, con la visión de convertirlo en un equipamiento «de referencia del país».
Un primer análisis impulsado por la Generalitat de Catalunya el pasado verano avaló la viabilidad de la idea. Este estudio concluye que la nueva colección abrirá un nuevo escenario para el recinto, que fue creado en 1976 en la zona de Sescelades y que desde 1991 ocupa la sede en el Casco Antiguo. Este año 2024, el museo celebra su medio siglo de vida.
Aprovechando el traslado previsto de más de 300 trabajadores provinciales a la nueva sede operativa de la Plaça Imperial Tarraco alrededor de 2030, la Generalitat y la Diputació trabajan para dar una nueva vida al MAMT. La inversión estimada para la nueva sede en el Passeig de Sant Antoni se eleva a unos 12 millones de euros, financiados conjuntamente por ambos entes.
El cambio de sede permitiría triplicar el espacio disponible. Pasaría de los 1.875 m² actuales (o 2.055 m² con una ampliación) a unos 4.300 m² en el nuevo emplazamiento. El espacio expositivo se duplicaría, pasando de 735 m² a 2.022 m². La sala de conferencias aumentaría de 96 m² a 232 m², y la biblioteca pasaría de 135 m² a 240 m². Los espacios de libre circulación se ampliarían de 288 m² a 662 m², y los talleres abiertos de 14 m² a 68 m².
El nuevo recinto aspira a convertirse en un «epicentro cultural de Catalunya», atrayendo medio millón de visitantes anuales a partir de 2032, una cifra que multiplicaría por 14 la actividad actual. Esta afluencia prevista es similar a la de los monumentos de Tarraco, que sumaron unas 540.000 visitas en 2024. Se prevé que el nuevo complejo favorezca la desestacionalización turística, diversifique la oferta e incremente el atractivo del territorio, además de potenciar la proyección nacional e internacional mediante la integración en redes europeas.
La propuesta inicial prevé que el museo tenga autonomía de acceso con una entrada propia y espacios funcionales con las condiciones técnicas necesarias para la conservación de las colecciones. También se plantea una terraza con un negocio de restauración, que sería «un nuevo balcón al Mediterráneo», comparando el futuro emplazamiento con centros como Es Baluard de Palma o el Thyssen de Madrid.