El Parque de Bomberos de Tarragona inicia su transformación más importante desde su apertura en 1982. Las obras de reforma y ampliación, que comenzaron en junio del año pasado, ya son visibles y pretenden modernizar unas instalaciones que habían quedado obsoletas. Se espera que el nuevo edificio de dependencias esté terminado este otoño, mientras que la finalización total del proyecto, incluyendo las nuevas cocheras, está prevista para 2027.
El proyecto, adjudicado por más de 7 millones de euros, implica la construcción de un parque prácticamente nuevo sin interrumpir la actividad operativa. Según Carles Font, inspector jefe del Área de Prevención y Gestión de la Región de Emergencias de Tarragona, la prioridad ha sido mantener la funcionalidad del parque durante las obras. Actualmente, se está construyendo el nuevo edificio de dependencias junto a las antiguas cocheras, que ya han sido demolidas. Las dependencias actuales, inauguradas hace 43 años, también serán derribadas una vez el nuevo edificio esté operativo.
Los vehículos de emergencia se han trasladado provisionalmente a una carpa instalada en el patio de maniobras. Una vez finalizado el nuevo edificio, la plantilla se trasladará allí, se derribará el actual y se construirán las nuevas cocheras. Esta reconfiguración permitirá aprovechar mejor los 8.347 metros cuadrados de la parcela en el polígono Francolí. Además, el Ayuntamiento ha licitado obras para mejorar el entorno del parque por casi 457.000 euros.
El calendario inicial preveía 18 meses de ejecución desde junio de 2025, pero Font considera que la finalización total podría alargarse hasta 2027. La superficie construida aumentará cerca de un 29%, pasando de los 1.924,36 m² actuales a 2.477,06 m², respondiendo a las nuevas necesidades del servicio. El nuevo edificio de dependencias tendrá tres plantas, mientras que las nuevas cocheras se ampliarán a dos plantas.
Las nuevas instalaciones incluirán un puesto de control, oficinas, sala de briefing, nueve habitaciones de descanso, cocina, comedor, gimnasio, vestuarios, espacios para ropa de intervención y limpia, almacenes, talleres y salas técnicas. La primera planta tendrá una terraza exclusiva para los efectivos. El entorno también se renovará con un nuevo patio de maniobras de casi 2.307 m² para prácticas, la rehabilitación de la zona de intervención con productos químicos y un nuevo aparcamiento con plazas para turismos, motos y puntos de recarga para vehículos eléctricos.
Se mejorará la piscina de prácticas con un sistema de cloración y se resolverán los problemas de entrada de agua durante lluvias intensas mediante cambios de pendiente y elevación de la zona de maniobras. La torre de prácticas original ha sido demolida y se prevé una nueva cimentación para una futura torre de seis alturas, con una inversión adicional de cerca de 350.000 euros.
El complejo incorporará 202 paneles fotovoltaicos para generar electricidad y reducir la demanda. El nuevo edificio contará con aislamiento térmico y un sistema centralizado de climatización con bomba de calor, sustituyendo los equipos individuales antiguos. Según Font, construir un parque nuevo era más lógico que adaptar el antiguo por la magnitud de las deficiencias y la necesidad de adaptación a la realidad actual del servicio.
Las obras superaron obstáculos administrativos, como un recurso a la licitación de la dirección de ejecución que fue desestimado por el Tribunal Catalán de Contractes del Sector Públic. Esta resolución permitió adjudicar los servicios a PMMT Arquitectura por más de 166.000 euros.




