El proyecto, liderado por Thalassa patrimoni subaquàtic, ha mapeado elementos a 24 metros de profundidad junto a la escollera. La recreación incluye seis pecios, entre ellos la Dragonera y el Golf de Lleó, además de elementos artísticos y anclas históricas, integrando toda la información en un mapa interactivo accesible mediante códigos QR.
Esta herramienta supone un avance para la seguridad del buceo recreativo, permitiendo conocer las estructuras antes de sumergirse. Además, democratiza el acceso al mar para personas que no bucean. El espacio es gestionado por la Sociedad de Exploraciones Submarinas (SES) de Tarragona, que vela por la coordinación de las inmersiones en esta área protegida.
Desde su origen en 1995, el parque se ha consolidado como un refugio de biodiversidad con más de 552 especies identificadas. Por ello, la Autoridad Portuaria amplió en 2024 la superficie protegida hasta las 10,8 hectáreas. Esta tecnología se aplicará también en Palamós, con el pecio Boreas, y en l'Ametlla de Mar.




