La carrera por albergar la futura gigafactoría de inteligencia artificial en Móra la Nova avanza en su calendario. El conseller de Presidencia, Albert Dalmau, anunció este viernes en Tarragona que la Comisión Europea abrirá el proceso de presentación de candidaturas antes del verano. Dalmau aseguró que el proyecto impulsado desde Cataluña llega "con los deberes hechos" y con el objetivo explícito de ganar la competición europea.
"Nosotros hemos hecho esta candidatura para ganarla", afirmó Dalmau durante la presentación de la Guía de Excelencia Empresarial de Tarragona. La previsión del Govern es presentar el proyecto definitivo del consorcio que liderará la candidatura ibérica "en breve" y comenzar las obras "en el segundo trimestre de 2027", con la intención de que la infraestructura esté operativa "a finales de 2028".
Dalmau destacó la solidez de la propuesta catalana para imponerse en la competición europea, evitando la fragmentación de candidaturas en el Estado. El consorcio estará formado por empresas como Telefónica, ACS, MasOrange, Nvidia, Submer, Multiverse Computing y la SETT, con el apoyo del Gobierno de España y la participación activa de la Generalitat de Catalunya y el Banco Santander.
El conseller subrayó la importancia estratégica de la gigafactoría para Cataluña y las Terres de l'Ebre, buscando un reparto territorial de infraestructuras clave. La iniciativa pretende reforzar la autonomía estratégica europea frente a Estados Unidos y China, posicionando a Cataluña como creadora y no solo consumidora de tecnología.
La infraestructura se concibe como un motor de un ecosistema económico y tecnológico, con la creación de un "consejo social" para conectar la gigafactoría con empresas, proveedores y universidades locales, incluyendo el polo petroquímico y la URV. El objetivo es que tanto grandes como pequeñas y medianas empresas puedan utilizarla para desarrollar aplicaciones avanzadas de inteligencia artificial.
Dalmau destacó la rapidez del proyecto urbanístico en Móra la Nova y reflexionó sobre las implicaciones sociales y políticas de la inteligencia artificial, defendiendo un desarrollo tecnológico que refuerce los valores democráticos y sociales, y que sirva para generar oportunidades compartidas.
También defendió el uso de la IA en la administración para reducir burocracia, siempre con "supervisión humana" y "visión ética". El conseller concluyó reflexionando sobre la efectividad de la democracia para resolver problemas, a pesar de la necesidad de agilizar los procesos para afrontar retos como este.




