La playa de Arrabassada de Tarragona ha implementado un innovador sistema acústico diseñado para promover la autonomía de las personas invidentes a la hora de disfrutar del baño. Este servicio permitirá a los usuarios entrar y salir del mar con seguridad gracias a un sistema de balizas ancladas en la arena que emiten información sonora.
Antes de acceder al agua, las personas con discapacidad visual recibirán instrucciones y una pulsera con tres botones en las instalaciones de la Cruz Roja. Este dispositivo les permitirá comunicarse y orientarse acústicamente durante el baño, haciendo posible su independencia sin necesidad de acompañante.
El servicio, que es gratuito y no requiere reserva previa, estará disponible diariamente de diez de la mañana a ocho de la tarde hasta el 15 de septiembre. Además de Tarragona, el municipio de Cunit también ha adoptado este sistema.
El sistema funciona con balizas que emiten un sonido acústico, ayudando a los bañistas a ubicarse y a conocer la distancia respecto a la arena. Un miembro del equipo de socorrismo supervisa al usuario desde la arena para garantizar la seguridad, permitiendo el baño simultáneo de hasta cinco personas con discapacidad visual. Agustí Sánchez, gerente de la empresa SeaLand, impulsora del proyecto, ha destacado el gran nivel de orientación que proporciona el sistema.
El consejero de Medio Ambiente, Espacio Público y Juventud de Tarragona, Guillermo García de Castro, ha subrayado que esta iniciativa incrementa la accesibilidad de la playa y otorga autonomía a las personas con diversidades funcionales, sumándose a otras medidas como plataformas de acceso y sillas anfibias.
La técnica de rehabilitación de la ONCE, Rocío Calcerrada, ha explicado que el organismo formará a los usuarios sobre el significado de cada señal acústica. Ha enfatizado que el sistema es crucial para aquellos que vienen solos o acompañados, ya que facilita la autonomía, un objetivo clave de la accesibilidad.
Actualmente, este sistema se encuentra solo en dos playas catalanas: Arrabassada en Tarragona y la playa de Cunit. A nivel estatal, ya se ha instalado en playas de Fuengirola, Ibiza, Granada y Valencia.




