En la ciudad de Tarragona, el Pont del Diable se mantiene como uno de los puntos de encuentro preferidos para hacer picnic bajo la sombra de los pinos y con vistas al acueducto romano. Asimismo, la ermita del Llorito destaca por su comodidad, ya que ofrece servicios y mesas habilitadas para los visitantes. Otros optan por la costa, con espacios como la playa de Tamarit o la Cala Romana.
En el Baix Gaià, las celebraciones se concentran alrededor de centros religiosos como la ermita de Sant Antoni d'Altafulla o la de la Mare de Déu de Montornès. En estos puntos, es habitual que la jornada se acompañe de actividades culturales como sardanas y comidas populares.
Hacia el interior, en el Alt Camp, el Niu de l'Àliga y la ermita del Remei, en Alcover, ofrecen un entorno fluvial y boscoso ideal para quien busca más tranquilidad. Por su parte, en la Conca de Barberà, las ermitas de Sant Josep en Montblanc y la de la Santíssima Trinitat en l'Espluga de Francolí son destinos clásicos.




