Las localidades de Torredembarra, El Vendrell (con su núcleo costero de Coma-ruga), Roda de Berà y Creixell han sido las más damnificadas por precipitaciones que han superado los 200 litros por metro cuadrado en algunas zonas, cifras récord desde que hay registros. En Roda de Berà, un observador local registró hasta 276 litros. La fuerza del agua ha provocado destrozos significativos, incluyendo calles convertidas en ríos, coches y contenedores arrastrados, muros que han cedido y playas afectadas.
El episodio ha obligado a desalojar un camping y una discoteca. En el camping Arc de Berà, el agua rompió parte del muro perimetral, arrastrando vehículos y contenedores que obstruyeron un túnel de evacuación. Unos 300 campistas fueron trasladados al pabellón municipal. En la discoteca Macarella, unos 150 jóvenes fueron evacuados. El consejero de la Generalitat, Ramon Espadaler, se reunió con los alcaldes afectados para tratar, entre otras cuestiones, el problema de los muros de las vías del tren, que según los alcaldes actúan como presas.
La menor herida de gravedad, ingresada en el hospital Joan XXIII de Tarragona, sufrió la caída de un muro. Otros muros cedieron, como el de una vivienda en Roda de Berà, que afectó a tres miembros de una familia. La situación ha generado quejas por la falta de avisos a algunos turistas y vecinos, que lamentan haber tenido que achicar agua de sus vehículos y viviendas.
El teléfono de emergencias 112 recibió unas 600 llamadas entre las 3 y las 6 de la madrugada, y los Bomberos realizaron 300 servicios. El consejero Espadaler defendió que no se envió la alerta Es-Alert porque el nivel de peligro (cuatro sobre seis) no lo justificaba según las previsiones de Protección Civil y Meteocat. El alcalde de El Vendrell, Kenneth Martínez, describió la noche como "compleja y muy difícil", afectando todo el litoral del municipio, mientras que en Torredembarra, el alcalde accidental, Vale Pino, destacó la ausencia de daños personales graves gracias a la poca movilidad nocturna.
El episodio evoca situaciones similares vividas anteriormente en Alcanar y Ulldecona, poniendo de manifiesto la preocupación por el cambio climático y la vulnerabilidad de zonas históricamente inundables. Los alcaldes han reclamado soluciones a los problemas estructurales, como los muros de las vías del tren, para evitar futuras catástrofes.




