El sector educativo de la etapa 0-3 ha iniciado una ola de protestas para dignificar su trabajo. A pesar de que en 2023 se incluyó esta etapa en el currículo escolar como primera fase del aprendizaje, la realidad laboral de las educadoras no ha mejorado, manteniendo salarios bajos y ratios elevadas.
“"La base de todo es que se nos reconozca como una etapa educativa."
Esta reivindicación implica la necesidad de más recursos especializados, un aumento de personal y un salario unificado para todo el sector. La complejidad del modelo de gestión, con escuelas públicas, privadas y externalizadas, genera preocupación, especialmente en las externalizadas, donde las retribuciones a menudo se fijan alrededor del salario mínimo interprofesional.
La movilización, que tuvo lugar el jueves al mediodía, incluyó una concentración en la Plaça de la Font y un corte de tráfico en la Rambla Vella y la Rambla Nova. Las manifestantes también se dirigieron a la Plaça Imperial Tarraco para leer un manifiesto frente a la Subdelegación del Gobierno.
No puede haber educación sin recursos.
Las profesionales denuncian la carga de trabajo, con una sola técnica a cargo de hasta 8 bebés o 20 niños de 2 a 3 años. Reclaman más apoyo educativo con parejas de profesionales en el aula y la igualdad de condiciones laborales, independientemente del tipo de gestión del centro.
Esta protesta se enmarca en un mes de movilizaciones del sector educativo, que ha logrado unir a diversas entidades y sindicatos. Las trabajadoras de la etapa preescolar han anunciado una manifestación unitaria en Barcelona para el 20 de mayo.




