El proyecto, que se enmarca en la estrategia de transformación digital del consistorio, permitirá a los usuarios acceder a diversos servicios públicos de manera más ágil. En esta fase inicial, la tarjeta incluye el carnet del trenet, el acceso a la deixalleria —con bonificaciones asociadas a la tasa de residuos— y un canal directo para comunicar incidencias en la vía pública.
Aunque la herramienta se ha diseñado principalmente en formato digital, el consistorio ha querido garantizar la inclusión de todos los colectivos. Por este motivo, las personas mayores de 65 años tendrán la opción de solicitar una tarjeta física para evitar cualquier barrera tecnológica.
“"Ponemos la tecnología al servicio de las personas para simplificar gestiones, mejorar los servicios municipales y reforzar el vínculo con la ciudad."
El proyecto tiene una vocación de crecimiento progresivo. Según han informado fuentes municipales, en los próximos meses se irán incorporando nuevas funcionalidades, como la gestión de eventos, la venta de entradas y el uso del carnet de biblioteca, consolidando así un modelo de ciudad más conectada y accesible.




