Esta iniciativa, considerada la mayor inversión medioambiental en la historia de la ciudad, ha impactado significativamente en el entorno del río Francolí, las playas del Miracle y la Arrabassada, el parque de la Muntanyeta y Mas Rosselló, entre otros. El proyecto también establece las bases para la planificación de la Anella Verda, con el objetivo de potenciar la biodiversidad, combatir el cambio climático y proteger el litoral.
“"Todo esto significa sostenibilidad para nuestra ciudad, pero sobre todo significa una nueva forma de entender Tarragona."
El alcalde Rubén Viñuales ha subrayado que estos espacios renovados no solo contribuyen a la sostenibilidad, sino que también actúan como refugios climáticos y mejoran la calidad de vida de los ciudadanos.
La mayor parte de las actuaciones, con una inversión de 1,4 millones de euros, se han concentrado en el río Francolí. Se ha modificado la sinuosidad del río para favorecer la infiltración de agua en el subsuelo, se han eliminado 35.200 m² de caña americana para promover la flora autóctona y se han restaurado ambientalmente 272.000 m² del margen izquierdo. Además, se han adecuado 3,2 kilómetros de caminos y se han recuperado dos fuentes y plantado un millar de árboles en el Parque del Francolí.
En la playa del Miracle, una de las intervenciones más visibles ha sido la demolición de la plataforma. El espacio resultante será renaturalizado con un proyecto del consistorio que ejecutará el Ministerio de Transición Ecológica. Mientras tanto, el alcalde ha anunciado que este verano se instalarán pistas de vóley-playa, petanca y una zona de calistenia, con una inversión de 50.000 euros.
La playa de la Arrabassada ha visto una intervención dunar con la incorporación de flora adaptada a ambientes arenosos y marinos, y se ha acordonado la zona de las rocas para permitir el crecimiento libre de la vegetación, eliminando también la caña americana. Entre la Arrabassada y el Miracle, se ha recuperado el exterior de Mas Rosselló, creando un mirador al mar con vistas inéditas y mejorando los accesos con barandillas de madera.
En el Parque de la Muntanyeta, en Sant Pere i Sant Pau, se han plantado 1.200 árboles, muchos de ellos frutales, para fomentar la biodiversidad y servir de alimento para aves. También se han colocado cajas nido. Este espacio, que había sido un vertedero, no recibía actuaciones desde hacía 20 años. Otras zonas beneficiadas incluyen el parque eco-histórico del Pont del Diable, el parque de la Anella Mediterrània y Riu Clar.




