El contrato, formalizado con la empresa Aplicaciones Eléctricas Ene por 126.423,6 euros, contempla un despliegue que afecta a plazas emblemáticas y edificios estratégicos. Además del casco histórico, el sistema cubrirá zonas de gran afluencia como la Rambla Nova, frente al Teatre Tarragona, y el acceso al Parc del Miracle.
“"Con la instalación de cámaras en puntos estratégicos generaremos un entorno más seguro para todos y al mismo tiempo reforzaremos la protección de nuestro patrimonio."
La implementación sufrió retrasos debido a un requerimiento de la Generalitat de Catalunya. La Comissió del Patrimoni Cultural exigió modelos más discretos para no impactar visualmente en el legado romano de la ciudad. Tras una negociación técnica, se validaron cámaras compactas integradas en fachadas de edificios como la Casa Castellarnau o el Museu d'Art Modern.




