Según los datos de Comercio Exterior de 2025, las ventas de la provincia al país norteamericano descendieron un 19% respecto al año anterior. Esta caída sitúa el volumen de negocio en su punto más bajo de los últimos cinco años, lejos de los 400 millones que se alcanzaban antes de la crisis sanitaria.
El impacto de un posible embargo afectaría principalmente a las materias primas plásticas de la petroquímica, al aceite de oliva y al sector pesquero. No obstante, la dependencia es mayor en las importaciones, donde Tarragona compra productos por valor de 1,7 millones de euros, situando a Estados Unidos como su mayor proveedor global.
La aplicación de aranceles drásticos obligaría al sector empresarial local a replantear sus estrategias comerciales y buscar proveedores alternativos para combustibles y lubricantes, que suponen el grueso de las compras al mercado estadounidense.




