Torredembarra acoge a 2.700 personas para vivir un eclipse solar total

El Ayuntamiento habilitó un espacio seguro en el polígono Roques Planes donde los asistentes pudieron disfrutar del fenómeno astronómico con gafas homologadas.

Vista de un gran grupo de personas observando un eclipse solar total en un polígono industrial al atardecer.
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Vista de un gran grupo de personas observando un eclipse solar total en un polígono industrial al atardecer.

Unas 2.700 personas presenciaron ayer el eclipse solar total en Torredembarra, reunidas en un espacio oficial en el polígono Roques Planes, habilitado por el Ayuntamiento para garantizar la visibilidad y la seguridad.

El municipio de Torredembarra fue ayer escenario de una jornada histórica marcada por el eclipse solar total. El evento astronómico generó una gran expectación, atrayendo a aproximadamente 2.700 personas al espacio oficial de observación situado en el polígono industrial de las Roques Planes. Además de este recinto principal, cientos de vecinos y visitantes optaron por seguir el fenómeno desde diferentes puntos elevados de la localidad y terrazas particulares.
El espacio oficial, recomendado por la Generalitat por sus óptimas condiciones de visibilidad, capacidad y seguridad, recibió una respuesta ciudadana masiva. Los asistentes, que habían agotado rápidamente las inscripciones previas, siguieron las indicaciones preventivas y utilizaron las gafas homologadas facilitadas por la organización para contemplar de forma segura el avance del eclipse hasta la fase de totalidad.
Durante la tarde, el recinto se convirtió en un punto de encuentro festivo y familiar. La espera hasta la oscuridad total, que se produjo justo antes del atardecer, estuvo amenizada con propuestas divulgativas, música y talleres infantiles organizados por entidades locales. Este ambiente lúdico, cívico y ordenado permitió disfrutar del fenómeno sin incidencias destacables.
La celebración no terminó con el fin del eclipse. Muchos de los asistentes aprovecharon que el recinto permanecía abierto hasta la medianoche para alargar la velada y observar la lluvia de estrellas de las Perseidas, cerrando así una doble jornada astronómica.