El festival quiere reivindicar la importancia del sonido como elemento esencial del lenguaje audiovisual y poner en valor el trabajo de los profesionales que intervienen en él. El FIC-CAT dedicará el eje temático de su 19ª edición al sonido cinematográfico, un elemento esencial del lenguaje audiovisual que, a menudo sin que seamos conscientes, determina cómo percibimos una escena, interpretamos las emociones de los personajes y nos adentramos en una historia.
En 2027 se cumplen cien años del estreno de The Jazz Singer, una película que marcó un antes y un después en la historia del cine y abrió las puertas a una nueva forma de contar historias: con la voz, la música y los sonidos integrados en la imagen. Estrenada el 6 de octubre de 1927, dirigida por Alan Crosland y protagonizada por Al Jolson, se convirtió en un hito en la incorporación comercial del sonido sincronizado al cine. Hasta entonces, las proyecciones ya podían ir acompañadas de música en directo y otros efectos sonoros, pero las nuevas tecnologías permitieron integrar las voces y los sonidos grabados en la experiencia cinematográfica. Su éxito aceleró la transformación de la industria cinematográfica.
Cien años después, el sonido es mucho más que un complemento de la imagen: es una herramienta narrativa y expresiva que construye atmósferas, define personajes, crea expectación, sugiere aquello que no vemos e intensifica las emociones. La tensión de un silencio; un ruido lejano que anticipa un peligro; una melodía que evoca un recuerdo o que transforma completamente el sentido de una escena. El sonido también da profundidad y verosimilitud a los espacios, nos sitúa en un tiempo y un lugar determinados y nos permite imaginar qué sucede más allá de los límites de la pantalla.
La banda sonora de una película, que engloba la combinación de música, diálogos y efectos de sonido, es el resultado de un trabajo creativo y técnico que comienza durante el rodaje y continúa a lo largo de la postproducción. Intervienen profesionales de diferentes especialidades que graban, crean, seleccionan, editan y combinan los elementos sonoros hasta construir una experiencia coherente con las imágenes y las intenciones de la dirección.
Una parte del sonido se obtiene directamente durante el rodaje. Es el sonido directo, que incluye principalmente los diálogos y las voces de los intérpretes, pero también los sonidos ambientales y otros elementos que se producen en el espacio donde se graba la escena. El trabajo del equipo de sonido consiste en captar estas voces y sonidos con la máxima calidad posible, teniendo en cuenta las condiciones acústicas de cada localización y las necesidades de la producción.
Sin embargo, no todo lo que escuchamos en una película se ha grabado durante el rodaje. En la postproducción se pueden limpiar y editar las voces, corregir problemas de grabación o volver a grabar diálogos en estudio mediante técnicas de post sincronización. También se incorporan efectos sonoros que reproducen o amplifican acciones, movimientos y fenómenos de todo tipo. Algunos se recuperan de bibliotecas de sonido; otros se crean expresamente para la película.
En este proceso, el foley tiene un papel especialmente interesante: consiste en recrear en estudio sonidos tan cotidianos como unos pasos, una puerta que se cierra o un objeto que cae al suelo. Son detalles que contribuyen a hacer creíble la acción y que, aunque a menudo pasan desapercibidos, resultan fundamentales para dar textura y realismo a las escenas.
A estos elementos se añaden los ambientes sonoros, como el viento, la lluvia, el tráfico, el murmullo de una multitud o el canto de los pájaros; que ayudan a definir el espacio y el contexto de la historia. Y también se incorpora la música que aporta otra dimensión expresiva: puede acompañar las emociones, reforzarlas, contradecirlas o convertirse en un elemento narrativo por sí mismo.
Finalmente, en la edición y la mezcla de sonido, todos estos componentes se organizan, se ajustan y se combinan para conseguir el equilibrio deseado entre diálogos, ambientes, efectos y música. Es aquí donde se definen las intensidades, los silencios, las transiciones y la perspectiva sonora de cada escena, hasta dar forma a una banda sonora que dialoga constantemente con la imagen.
Con este eje temático, el FIC-CAT quiere poner en valor el trabajo de los profesionales del sonido y explorar las múltiples posibilidades expresivas de uno de los grandes pilares del lenguaje cinematográfico. Una oportunidad para descubrir los oficios que hay detrás de cada banda sonora, entender cómo se construye el paisaje sonoro de una película y reivindicar la importancia de todo aquello que oímos cuando miramos cine.
La 19ª edición del FIC-CAT se celebrará del 4 al 12 de junio de 2027 en Roda de Berà, y las inscripciones a las categorías del certamen (largometraje, documental, cortometraje, videoclip y centros educativos) ya están abiertas.




