El Govern aprueba la creación del Consorcio Patrimonio Romano de Tarraco

El nuevo organismo de gobernanza patrimonial responde a las exigencias de la UNESCO para la gestión global y coordinada del Conjunto Arqueológico.

Vista genérica de unas ruinas romanas bien conservadas al aire libre, con columnas y restos de muros.
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Vista genérica de unas ruinas romanas bien conservadas al aire libre, con columnas y restos de muros.

El Gobierno de la Generalitat ha autorizado la creación del Consorcio Patrimonio Romano de Tarraco para garantizar la gestión holística y coordinada del Conjunto Arqueológico, tal como exige la UNESCO.

Esta nueva estructura de gobernanza patrimonial da respuesta directa a los compromisos adquiridos tras la inclusión del Conjunto Arqueológico de Tarraco en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El objetivo es asegurar una gestión global de un patrimonio vivo y en constante evolución, una necesidad ya recogida en el Plan de gestión de Tarragona elaborado en 2015.
El consorcio estará adscrito al Ayuntamiento de Tarragona y cuenta con la participación del Departamento de Cultura y la Agencia Catalana del Patrimonio Cultural. Además, se suman otras administraciones y entidades clave como la Diputación de Tarragona, el Ministerio de Cultura, el Arzobispado de Tarragona y los municipios de Altafulla, Constantí y Roda de Berà.
La creación de este ente reafirma el compromiso institucional con la preservación, la investigación y la difusión del legado romano de Tarraco, considerado esencial para la identidad y proyección cultural del territorio. El consorcio actuará como un instrumento de gestión para optimizar recursos y esfuerzos, tanto públicos como privados, e integrar otras entidades con objetivos similares.
En cuanto a la financiación, el presupuesto total del consorcio será de 8 millones de euros anuales durante el periodo 2026-2029. La Generalitat aportará alrededor de 3,6 millones de euros anuales, el Ayuntamiento de Tarragona unos 2,5 millones, y la Diputación de Tarragona 100.000 euros. A estas cifras se añadirán los ingresos generados por los propios monumentos, estimados entre 1,7 y 2 millones de euros.