Castellà explicó que las tensiones comerciales, los conflictos bélicos, las políticas arancelarias y las alteraciones de las rutas logísticas han convertido el riesgo internacional en un factor cotidiano para las empresas. En su opinión, la globalización no desaparece, sino que se reorganiza, y las compañías deben combinar la eficiencia con cadenas de suministro más diversificadas y resilientes. En este sentido, destacó el papel estratégico del Puerto de Tarragona como puerta de entrada de productos agroalimentarios y elemento clave para el abastecimiento de la industria ganadera y alimentaria.
A pesar de la incertidumbre, Castellà defendió la internacionalización como una oportunidad para crecer, innovar y responder a los nuevos hábitos de consumo. También subrayó el potencial de la tecnología y la necesidad de hacer compatibles la sostenibilidad y la competitividad.
“"No podemos eliminar la incertidumbre, pero sí que podemos evitar que sea ella quien tome las decisiones por nosotros."




