La figura de Rodolfo Cortés es fundamental para entender la evolución de la investigación arqueológica en Tarragona más allá de la época romana, siguiendo la tradición de estudiosos como Alföldy, Schulten y Hauschild.
En 1988, junto al también profesor Eudald Carbonell, Cortés fundó el Laboratorio de Arqueología. Esta iniciativa se convirtió en el embrión de grandes investigaciones.
Dichas investigaciones culminaron con uno de los descubrimientos más importantes de la prehistoria catalana: los restos de mamuts hallados en La Boella en 1995. Estos restos se remontan a un millón de años.
Fue un estudioso que apreció profundamente Tarragona y buceó en su pasado más remoto.
Cortés, que fue compañero de bachillerato de Xavier Allué y profesor de muchos otros, como Javier A. Domingo, fue muy apreciado por su dedicación a la ciudad y a su patrimonio histórico.




