La interrupción del tráfico ferroviario de mercancías es total en Cataluña debido a dos puntos críticos: una fisura en el túnel de Rubí, que impide la conexión con Francia, y la interrupción de la línea R4 en Gelida, que bloquea la circulación hacia Tarragona, Zaragoza y el resto de la Península.
Esta situación amenaza gravemente la cadena logística, con trenes internacionales acumulados en la estación de Le Soler, en Perpiñán, y fábricas catalanas saturadas por la imposibilidad de enviar producto o recibir materias primas.
El impacto en el Puerto de Barcelona es total en cuanto al tráfico internacional (865 circulaciones anuales), mientras que el tráfico del ancho ibérico (6.740 circulaciones anuales) se ve muy restringido, operando solo por la vía de la costa y exclusivamente en horario nocturno, entre las 23:00 y las 6:00 h.
La parálisis está teniendo graves consecuencias sobre toda la cadena logística y de suministro de las empresas catalanas.
El Puerto de Tarragona también sufre las consecuencias directas. Se estima que entre la semana pasada y la actual se han dejado de mover entre 12.000 y 15.000 toneladas de mercancías, incluyendo material siderúrgico, cereales, automóviles y productos químicos, que permanecen cargados dentro del recinto portuario.
La conexión con Francia a través del Túnel del Pertús ha visto circular solo un 26% del tráfico previsto desde el accidente de Gelida. Además, Adif ya había licitado el agosto pasado obras por 23,3 millones de euros en el túnel de Rubí, que ya presentaba "grietas sin tratar" y "filtraciones".




